La Fundacion de Raul Higuera SAKADAWA COLIBRI, la compañía francesa de licores premium PERNOD RICARD y el barrio de invasion BOSQUE CALDERON se unen para proponer una “jugada” que busca pasar de negativa a positiva la relación entre dos extremos de una misma sociedad.

El fotógrafo @RaulHiguera junto con la actriz @NataliaDuran preocupados por las crisis sociales, decidieron dejar de quejarse y entrar en acción. Reunieron un talentoso equipo multidisciplinario y crearon la Fundacion @SakadawaColibri “Amor por la Humanidad”.
“Pensamos que los orígenes de la mayoría de problemas de la humanidad, provienen del vacio de una educación enfocada a formar seres con mas calidad humana mas alla que solo seres productivos, para entender que somos un solo tejido y que el bienestar del otro es el bienestar propio, hay una lógica que alimenta nuestro interés filantropico” Higuera.

La Fundación se enfoca en propuestas como “Humanizando” que es un plan de educación emocional para niños y adultos; educando personas mas humanas en búsqueda de su máxima expresión, en empatía con el todo, la naturaleza y las demás personas, lo que por efecto resultaría en una sociedad más humana e inteligente mente funcional. Para este 2017 se espera el lanzamiento de “Axel Chain Reaction” un libro digital para niños inspirado en un niño autista y que busca prevenir el bulling en los colegios. Se lanzó primero en inglés en EEUU y ha sido premiado como la app del año, luego en el 2017 MINTIC, Ministerio del Gobierno de Colombia esta apoyando su versión en español.
Y otra de las herramientas de la Fundacion es “Guardianes de la Montana” que en la pasada edicon de la Revista FUCSIA publicaron un articulo muy interesante sobre la experiencia. (Porfavor encuentra el articulo completo al final de este post.)

En Bogota existe un recorrido ecológico para caminar y disfrutar la naturaleza de los cerros orientales, como el sendero de la quebrada la vieja, donde personas interesadas por su salud y sensibles a la naturaleza caminan a diario por las montañas.

En una época se dispararon los niveles de robos en estos recorridos ecológicos, varios de ellos perpetrados por habitantes de los barrios de invasión de las montanas. Sakadawa Colibri en colaboración con la Fundación Mil Colores y la empresa privada, desarrollaron un taller donde artistas graffiteros de nombre internacional intervienen las fachadas de estos barrios creando un recorrido turístico, pintando las casas y zonas comunes con colores, abriendo las puertas de este barrio a toda la ciudad, con la intención ser un espacio cultural, turístico y de conexión con la naturaleza.

Más de 100 voluntarios de todas las áreas de la
Reconocida empresa francesa de licores premium PERNOD RICHARD se pusieron la camiseta y con más de 150 galones d pintura dedicaron una jornada entera de pintura en diferentes colores a las fachadas de la casas y zonas comunes del barrio, una experiencia de empatía y enriquecimiento tanto para la comunidad como para los voluntarios que vivieron en carne propia las emociones de reivindicar dos extremos de una misma sociedad en colaboración y aprecio mutuo.

Se tuvo una donación de concreto y metales para ampliar y generar una galería d arte donde locales e invitados exponen en la falda de la
Montaña sus obras, y en general se recupera toda una cultura de ecoturismo y vida saludable reactivando senderos naturales para salir a caminar seguros con el disfrutar de la naturaleza.

Así los que eran delincuentes ahora estudian para ser guías de las montanas, tener clases de educación financiera para montar su propio negocio, de arte como fotografía para los visitantes, cocina entre otros. Este taller es llamado Guradianes de la Montana, las comunidades barrios reivindican con ciudad, la invitan a ser parte de una sola unión.
Actualmente se desarrollan varios capítulos de este mismo proyecto y se buscan empresas privadas que como Pernod Richard o pinturas Fito Pavon, le apuesten a una experiencia única cómo está que enriquece el lado humano de su equipo de trabajo y brinda soluciones para las necesidades sociales de las grandes empresas, como apoyo a las comunidades más necesitadas en pro de una sociedad más segura y con más oportunidades de hacer las cosas bien.



Transcripción del Articulo:
REVISTA FUCSIA Junio-Julio 2017
“Solo hay que cruzar la calle.”

¿Qué pasa cuando un habitante de Chapinero alto pasa la circunvalar y entra en el barrio Bosque Calderón? Natalia Durán y dos habitantes del sector echan abajo las ideas preconcebidas y nos muestran una nueva cara de la relación entre los de “arriba” y los de “abajo”

Miles de carros pasan todos los días a gran velocidad por la avenida circunvalar de Bogotá, la rapidez del tránsito conspira contra la integración entre los barrios que están a lado y lado de esta vía en los Cerros Orientales. Sin embargo el verdadero obstáculo entre quienes viven arriba y debajo de la Circunvalar son los prejuicios. “Yo vivo en el barrio de al lado, pero nunca había ido. Hasta que el año pasado subí con Amigos de la Montaña a recorrer la quebrada Las Delicias que queda al lado del barrio Bosque Calderón”, recuerda la actriz Natalia Durán, a quién la naturaleza de los cerros y el valor de las personas del sector, deslumbraron con la misma intensidad.

Lo más importante de visitar este barrio es descubrir que los habitantes de Bosque Calderón lo han construido solos, a punta de rifas, a fuerza de bíceps y gracias largos domingos dedicados al trabajo en equipo. El salón comunal, la cancha de fútbol, un pequeño jardín infantil y una galería de arte son los espacios que estos habitantes han erigido con sus propias manos. Por eso el hecho de que un grupo de ciudadanos externos al barrio y representantes de la empresa privada hayan decidido cruzar la circunvalar con brocha en mano para ponerle color a 20 casas del Bosque Calderón, pintar la cancha de fútbol y ampliar la galería, fue un paso más hacia el reconocimiento del barrio por parte de la ciudad formal.

Esta jornada de integración tuvo lugar a finales del año pasado gracias a las fundaciones Saka Dawa (de Natalia Durán y otros artistas), mil colores para Mi Pueblo y empresas privadas como Pinturas Tito Pabón y la marca francesa de licores Premium Pernod Ricard. “La idea central era visibilizar el barrio. Traer la atención hacia él en un sentido positivo, mejorar la convivencia con los vecinos, dar aunque sea un pequeño paso hacia la desmarginalización, es decir, a través de estas obras queríamos reconocer el barrio, el trabajo que ellos han hecho durante tanto tiempo, y apoyarlos en la defensa de un territorio que les pertenece” Explica Natalia.

Desde dentro, el gesto fue recibido con apertura. Marta Díaz lleva 50 años viviendo en este lugar. Cuando era niña acompañaba a su mamá a lavar a la quebrada, y en esas montañas vio crecer a sus tres hijos y a Bogotá. “Ver las casas de barrio pintadas de colores, ya cambia el estado de ánimo de la gente, da fuerza y ansias de seguir progresando. Embellecer es importante porque nos brinda pertenencia y tenemos que sentirnos gratos de haber nacido y crecido en este lugar en el que también aspiramos a morir”. Dice.

ARTE Y AMBIENTE

En la montaña que le sirve de fondo al barrio todavía están las huellas de la explotación de la tierra. Una enorme cantera de donde se sacó la piedra para construir la Bogotá del siglo XX, quedó como una gran herida.
En torno a una de esas paredes de roca construyó su Galería Art, Danilo Ochoa, líder juvenil de la zona. En esta realiza talleres de arte para los niños, cursos de Rap y muralismo para los jóvenes, jornadas ecológicas para adultos, siempre con el objetivo de generar conciencia ambiental. Para financiarlos vende aguapanela y arepa los fines de semana a quienes pasan frente al lugar.
“mi filosofía es no producir absolutamente nada de basura aquí; al contrario, lo que veo por ahí tirado lo traigo; enseño a reciclar y reutilizar todo, y la galería es una muestra de ello”, cuenta al recordar que ha construido la galería piedra a piedra con sus propias manos, en un espacio que estaba abandonado y que pertenecía a su mamá.

Ahora trabaja en la expansión de su proyecto “Ecobarrio”, que pretende llevar a muchas casas del Bosque Calderón pequeñas huertas de techo para que la gente cultive algunas plantas comestibles.

El año pasado, a propósito de la jornada de pintura, su galería se benefició a través de una ampliación, a través de una estructura mecánica donada por el arquitecto Andrés Martínez. En este espacio Andrés creó el “Cine Club Natalia Durán”, en honor a quién se ha convertido en la madrina de su galería.
Pero la preocupación por el medio ambiente no es una lucha sólo de Danilo. Sofía López, otra habitante del sector, que se encuentra actualmente vinculada a Conservación Internacional, se ha empeñado a trabajar en su barrio y por los cerros.

Su interés es y ha sido recuperar la Quebrada las Delicias, junto con otros; esto poco a poco la ha ido convirtiendo en una líder del territorio. “El trabajo empieza en 2009. Al principio teníamos que recoger basura, limpiar los alrededores, generar conciencia, pero la gente comenzó a apropiarse de las quebradas y a mirar a los cerros como un territorio amado, con identidad propia, donde el visitante puede hacer caminatas de la mano de una comunidad que lo lleve por todos lados donde es posible parar y tomar una aguapanela o escuchar la historia de la explotación de las canteras y la construcción de Bogotá, en fin, se fue convirtiendo en un espacio de todos”, explica.

Es mucho lo que todavía falta por construir en términos físicos y de tejido social para realmente integrar a los barrios de los cerros al resto de la ciudad. Barrios que anhelan ser reconocidos tal y como son; barrios que desean fortalecer cada vez más su carácter de guardianes del pulmón de Bogotá. Una tarea en la que tienen responsabilidad no solo autoridades y habitantes, sino vecinos, empresarios, ciudadanos. Como en aquella tarde en que la pintura fresca en las fachadas ofreció la esperanza de integración entre unos y otros.